Vamos a jugar a un videojuego. Tu tienes un personaje al que no puedes controlar, solo guiar. Ese personaje decide a través de sus pensamientos todo lo que le ocurre en la vida pero él no lo sabe. Cada personaje es un Dios en potencia, tiene vidas infinitas y va evolucionando con el tiempo. Tú, como jugador, eres el conjunto de todos los personajes. Gracias a este juego vas a poder experimentarte a ti mismo. Sabrás lo que son las emociones, los sentimientos, las experiencias físicas y energéticas. Todo realizado en una realidad virtual que está programada para desconectarse porque si no, no podrías salir nunca de ella.
Cada personaje tiene libre albedrío para actuar a través del ego o a través de ti. Cada vez que actúe sobre el ego conocerá lo que es la dualidad. El bien y el mal, la belleza y la fealdad, la tristeza y alegría, riqueza y pobreza, dolor y gozo, miedo y placer… El ego vive de los problemas que tiene cada personaje. Estos problemas los crea a través de su interpretación de las cosas. Siempre errónea. El ego tiene vida propia a través de la mente del personaje y se sustenta en su condicionamiento. Cada vez que actúe a través de ti aprenderá a conocerse a si mismo y aumentar su poder.
Al existir tantísimos personajes, se dividen en diferentes culturas y zonas en las que vivir, cada grupo crea sus propias creencias, tradiciones, condicionamientos y opiniones de las cosas. El ego utilizará estos datos guardados en la memoria para utilizar el juicio, que a su vez crea la crítica y la queja. El ego actuará de este modo grupalmente sobre diferentes poblaciones para enfrentarlos entre ellos, también enfrentará a los personajes pertenecientes a cada grupo. El ego nunca está conforme con nada, si lo estuviera, desaparecería. El ego se alimenta de su depresión y su ansiedad. Cualquier huida del ego a través del ego les creará más ego. Hará todo lo posible por engañarlos.
Todos los personajes están conectados a nivel mental pero no lo saben. Establecen relaciones personales con las que aprender a superarlas. Si una situación se le repite en el tiempo a algún personaje es porque así te lo está pidiendo a ti. Tú concedes los deseos de lo que te piden tus personajes a través de sus pensamientos. Si un personaje no para de pensar que su casa es demasiado pequeña, tendrá una casa pequeña y además se rodeará de personajes que le recuerden lo pequeña que es.
El personaje ha de aprender a usar su poder. Mientras que no lo consiga, permanecerá en el juego que durará una eternidad. Tiene vidas infinitas, a cada vida nueva entra con la mente en blanco. Mientras actúe con el ego estará condenado a sufrir, mientras actúe a través de tu consejo irá aprendiendo a dominar su poder y por consiguiente a amar. Son dioses en potencia. También tienen capacidad de interactuar y crear en el juego para tener una vida mejor. Podrán crear a nivel físico y a nivel mental.
Para que cada personaje pueda comunicarse contigo, tiene que entender que él solo es un avatar más en el juego y que su mente está contaminada. Si comprende eso y detiene sus pensamientos recibirá mensajes tuyos de diversos modos. El modo de comunicación es el propio pensamiento del personaje. Aparecerán pensamientos que él deberá saber entender y diferenciar del ego, que querrá hacerse pasar por ti para no desaparecer. Cuanto más aprenda el personaje a eliminar el ego, más luchará este por sobrevivir. Hará todas las trampas posibles. Jugará muy sucio.
Otro tipo de comunicaciones serán a través de los sueños del personaje, que tendrá que aprender a navegar por ellos. También habrá sincronicidades y casualidades de todo tipo que el personaje tendrá que descifrar. Vivirá miles y miles de vidas en las que cumplirá todos sus deseos. Los deseos se traducen en miedos y placeres. Mientras se deje llevar por esto, seguirá en la rueda del juego infinitamente.
Tu misión es ayudar a todos los personajes que quieran ser ayudados. No puedes interferir en sus vidas si ellos no quieren. El premio es reencontrarse contigo y vivir el éxtasis infinito en el que te encuentras, para poder vivir más y más aventuras.

